La rueda que nació temporal y acabó viendo pasar 3 generaciones de londinenses
El London Eye fue diseñado por los arquitectos David Marks y Julia Barfield como entrada a un concurso del periódico The Times para celebrar el milenio. Aunque no ganaron, consiguieron financiación y permisos para construirlo junto al Támesis. Iba a desmontarse en 2005, pero su éxito fue tal que se hizo permanente. Recibe más de 3 millones de visitantes al año.
La estructura pesa 2.100 toneladas y fue ensamblada horizontalmente sobre el río antes de ser levantada a su posición vertical, una operación que duró una semana. Las 32 cápsulas (numeradas del 1 al 33, saltando el 13) están selladas y climatizadas, con capacidad para 25 personas cada una. La rueda gira tan lento —0,26 m/s— que no necesita detenerse para que suban los pasajeros.
En un día claro: el Castillo de Windsor (40 km al oeste), las colinas de Surrey al sur, y toda la City con sus rascacielos al este. Al atardecer es cuando las vistas son más espectaculares, con el sol cayendo sobre el Parlamento y el Big Ben justo enfrente.
El horario varía según la temporada, abriendo generalmente a las 10:00 o 11:00 h y cerrando a las 18:00 h (invierno) o 20:30 h (verano). Se encuentra en el South Bank del Támesis, a pocos minutos caminando desde la estación de Waterloo.
No es gratuito; las entradas estándar suelen partir de unas £30 si compras online con antelación, lo cual es más económico que en taquilla. Te recomiendo verificar las tarifas actualizadas y reservar en su sitio web oficial para asegurar el mejor precio.
Una rotación completa en el London Eye dura exactamente 30 minutos, tiempo suficiente para disfrutar las vistas 360 grados. Sin embargo, te aconsejo calcular unos 45-60 minutos totales en tu itinerario para incluir el tiempo de cola y los controles de seguridad.
Fue inaugurado en el año 2000 como la 'Noria del Milenio' y es la noria de observación en voladizo más alta de Europa. Simboliza la entrada de Londres en la era moderna y ofrece una perspectiva única frente al histórico Palacio de Westminster.
El atardecer es mágico porque puedes ver la ciudad transformarse con las luces encendiéndose, ideal para fotografía. Si prefieres evitar las multitudes y hacer la visita con calma, la mejor opción es ir a primera hora de la mañana, justo en la apertura.
Sí, es totalmente accesible para sillas de ruedas y el personal está capacitado para detener la noria y permitir un embarque seguro. Es importante reservar esta plaza con antelación ya que hay un límite de sillas por cápsula; consulta su guía de accesibilidad.
La ubicación es privilegiada: justo al lado tienes el SEA LIFE London Aquarium y el famoso London Dungeon. Además, simplemente cruzando el puente de Westminster, estarás a los pies del Big Ben y la Abadía de Westminster.
Compra tus entradas online para evitar la cola de taquilla y considera el pase 'Fast Track' si vas en fin de semana o temporada alta. No olvides llevar tu smartphone cargado para escuchar nuestra audioguía y entender la historia de cada edificio que verás desde las alturas.
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